Mostrando entradas con la etiqueta SALUD INFANTIL. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta SALUD INFANTIL. Mostrar todas las entradas

REMEDIOS PARA QUE LOS NIÑOS NO TEMAN LA OSCURIDAD

El miedo a la oscuridad suele aparecer en torno a los 3 años, que es cuando los niños son ya capaces de imaginar pero no pueden distinguir entre la fantasía y la realidad. 

Creen que aquello que imaginan puede existir en la vida real. Tener miedo a la oscuridad es común en los niños pequeños.

Según explica a Infosalus la psicóloga Mireia Orgilés, autora del psicoLibro de 'El niño con miedo a la oscuridad' (Colección Psicocuentos, Pirámide 2015), aproximadamente un 30% de los niños tienen miedo a dormir solos y necesitan la compañía de sus padres. El miedo a la oscuridad suele desaparecer conforme el niño crece, la mayoría de los niños de 9 años duermen solos sin manifestar problemas en la oscuridad.

"Sin embargo, en algunos niños el miedo es muy intenso y casi a diario necesitan dormir con sus padres para sentirse seguros y tranquilos. En esos casos, sería aconsejable una intervención para ayudar al niño a que logre descansar bien", estima la autora de este título que combina un libro de pautas de acción avaladas por la investigación sobre cómo pueden los padres manejar la situación y un cuento que ayuda al niño a transitar por sus miedos de forma más lúdica y encontrar posibles soluciones.

Un miedo natural y favorecido por la sobreprotección

Los seres humanos no tenemos visión nocturna y por eso en la oscuridad nos sentimos desorientados y más vulnerables. Además, estamos preparados para aprender respuestas de miedo ante situaciones que han amenazado en la antigüedad a la supervivencia de nuestra especie.

"Una de esas situaciones amenazantes era la oscuridad, ya nuestros antepasados se sentían indefensos ante algunos depredadores que sí que tenían visión nocturna. En la antigüedad tener miedo a la oscuridad era en cierto modo útil. Esa predisposición genética hace que el miedo a la oscuridad sea frecuente, pero además hay otras variables que contribuyen a que los niños sean temerosos. Una de las variables más importantes es tener experiencias negativas en la oscuridad", señala la psicóloga.

Por ejemplo, si de repente la luz de casa se apaga estando solo el niño en una habitación, puede asociar la oscuridad con el malestar que ha experimentado y a partir de ese momento puede evitar estar solo con la luz apagada. Recibir un susto en un lugar oscuro le vuelve también más temeroso.

Por otro lado, es habitual que los niños lean cuentos o vean historias en las que ocurren situaciones negativas en la oscuridad, por ejemplo, en los cuentos las brujas, los fantasmas y todo tipo de criaturas inquietantes salen de noche.

Otras malas experiencias del niño en la oscuridad también pueden desencadenar este miedo como el niño comience a tener miedo después de una pesadilla. "En ese momento, si el niño tiene cierta predisposición a ser miedoso, asocia la oscuridad con el malestar que ha sentido por la pesadilla, y asocia además la luz con la llegada de la mamá o del papá que suelen tranquilizarle encendiendo de inmediato la luz después de ese episodio de temor", aclara la autora.

Niños más mayores han comenzado a tener miedo después de pasar una noche fuera de casa, por ejemplo en un campamento o en casa de amigos, al tener dificultades para dormirse en esa situación nueva para ellos.

"Hay niños que son más vulnerables que otros a tener miedo a la oscuridad. En esa predisposición a ser o no miedoso influyen determinados factores. Entre ellos destaca la sobreprotección paterna, que aumenta la vulnerabilidad del niño a desarrollar conductas miedosas. Cuanto más dependiente de sus padres es un niño menos recursos tiene para afrontar situaciones que le dan miedo y más probabilidad tiene de reaccionar con temor", apunta Orgilés.

5 pautas que ayudan a manejar la situación

Mireia Orgilés, autora también del título 'Tratando... Fobia a la oscuridad en la infancia y adolescencia' (Pirámide, 2014), apunta a Infosalus las 5 pautas básicas que los padres pueden poner en práctica para ayudar a sus hijos a superar este miedo:

1- Controlar que las condiciones de la habitación del niño para dormir son adecuadas: el niño debe seguir la misma rutina cada noche para ir a dormir, la habitación tiene que tener una temperatura adecuada, el niño se debe acostar a una hora razonable para dormir las horas que necesita, etc.

2- Supervisar las lecturas y películas que el niño lee o ve: se deben evitar historias en las que aparezcan personajes que atemoricen al niño. Siempre que sea posible, que las historias incluyan personajes valientes o que poco a poco van venciendo sus miedos.

3- Evitar demostrar los propios miedos delante del niño: los padres son un modelo para sus hijos. Si cuando se va la luz en casa, los padres reaccionan con temor, están transmitiendo al niño la idea de que debe preocuparse en la oscuridad porque algo malo le puede pasar.

4- Tranquilizar al niño siempre con la luz apagada cuando llame por la noche: de esa forma evitamos que asocie la oscuridad con el malestar y la luz con la tranquilidad y seguridad que le transmiten los padres.

5- Para superar el miedo a la oscuridad el niño tiene que comprobar que nada malo le puede suceder en ella: la mejor forma de hacerlo es plantándole cara a la oscuridad. Con niños pequeños podemos jugar en la oscuridad para que asocien la oscuridad a la diversión y tranquilidad y no al malestar.

"Por ejemplo, con la luz apagada, podemos pedirles que busquen un objeto escondido en su habitación, que adivinen qué animal hace el sonido que nosotros estamos emitiendo o jugar con él a hacer sombras en la pared con la ayuda de una linterna. Cuando el niño se sienta más seguro en la oscuridad, comenzaremos a reducir la luz de su habitación durante la noche poco a poco hasta que logre dormir sin luz", indica Orgilés.

Errores más habituales y pronóstico

Un error habitual es tranquilizarle por la noche con la luz encendida. Debemos hacerlo con la luz apagada. Otro error es razonar con el niño sobre su miedo. En general, hablar con el niño continuamente sobre su miedo no sirve de nada y además de esa forma estamos reforzando su comportamiento miedoso. Tampoco debemos preocuparnos en su presencia y manifestar nuestros propios miedos delante de él, ya que es probable que el niño imite nuestro comportamiento miedoso.


"El tratamiento de la fobia a la oscuridad es sencillo y eficaz. El protocolo terapéutico que nosotros aplicamos está dirigido a los padres y al niño. Finalizado el tratamiento, el niño tiene estrategias para hacer frente a todo lo que teme en la oscuridad. En pocas semanas de tratamiento se sienten capaces de dormir solos, sin ayudas y sin malestar", concluye la psicóloga.

Como Dormir a un BEBÉ EN TRES PASOS

El 25% de los bebés tienen problemas para conciliar el sueño. Sin embargo,dormir es esencial para el desarrollo su cuerpo y su cerebro a lo largo de su infancia. Por eso, Johnson's, ha lanzado la campaña Esta noche, vais a dormir en la que se proponen tres formas de conseguirlo apoyadas por la La campaña ha sido presentada hoy con la colaboración de miembros de la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria y Atención Primaria (SEPEAP), que representan el aval científico de sus productos. Como explica Myriam Nissim, miembro de la marca, "como pioneros en la ciencia del sueño del bebé hemos evaluado más de 300.000 perfiles del sueño, lo que ha llevado al descubrimiento de la importancia de los rituales de la hora de dormir y el desarrollo de nuestra rutina nocturna probada clínicamente".

"El sueño es un proceso mental en el que se procesa información almacenada en la memoria, durante los primeros meses de vida contribuye a los procesos de maduración del sistema nervioso central, principalmente del cerebro, lo que estimula el desarrollo físico, mental, emocional y cognitivo del bebé", explica el pediatra experto en Trastornos y Medicina del Sueño y miembro del Consejo Científico de la SEPEAP, Gonzalo Pin. En este sentido, el pediatra considera imprescindible que los padres regularicen los horarios de sueño y establezcan una rutina."Las rutinas diarias conducen a entornos más predecibles y menos estresantes para los niños pequeños, lo que fomenta la capacidad del bebé para conciliar y mantener el sueño de forma autónoma", añade.

Paso 1: un baño templado



La rutina del sueño comienza con el baño, ya que el bebé relacionará la relajación con el momento de irse a dormir. Sobre esto, varios estudios realizados por Johnson's concluyen que los bebés que toman un baño con un producto perfumado antes de acostarse lloran un 25% menos que los que lo hacen con jabones sin aromas, por lo que el producto utilizado puede influir en el resultado.

Paso 2: un masaje suave

Tras el baño, realizar suaves masajes al bebé le proporcionará una mayor sensación de bienestar. Para llevarlos a cabo, es recomendable seleccionar productos con fragancias que le resulten conocidas y agradables. Este paso, aseguran los expertos de Johnson's, es una ocasión perfecta para compartir con él un momento de relajación y, además, para mejorar los patrones del sueño y mejorar su humor, haciendo que se calme y pueda descansar correctamente.

Paso 3: cantar canciones tranquilas

Crear un ambiente tranquilo antes de la hora de acostar al bebé también ayuda a que se relaje y concilie el sueño. "Las actividades tranquilas como leer, cantar o escuchar música le ayudarán a desarrollar su capacidad de auto relajarse. Así, cuando se despierte por la noche, sabrá tranquilizarse y volver a dormirse él solito", aseguran los expertos.
















¿COMO ELEGIR LA MEJOR ACTIVIDAD EXTRAESCOLAR PARA MI HIJO?

La elección de las actividades extraescolares suele ser un quebradero de cabeza para muchos padres. Con la vuelta al cole empiezan los ajustes para organizar el calendario de los niños, una vez que salen del cole. A la hora de elegir qué actividades extraescolares pueden realizar los más pequeños surgen numerosas dudas. Muchos padres se ven abrumados por la extensa oferta, pero no hay que caer en tentaciones y se deben organizar bien las actividades extraescolares.

Las actividades extraescolares deberán ser un complemento a la formación del niño. Se trata de actividades que fomentan la actividad física y el desarrollo intelectual y cultural de los más pequeños. Las clases extraescolares de música y baile, junto con los deportes, son las más solicitadas.

Las actividades extraescolares deben ser una salida para los niños, nunca debe ser una obligación. Los niños no deben sentirse abrumados con sus clases extraescolares. Una buena manera de elegir las actividades extraescolares es consensuarlas entre padres e hijos. Es recomendable sentarse con los niños y escuchar sus peticiones y preferencias. Una vez hecho esto, se podrá organizar ese calendario de tardes con las clases extraescolares.

Efectos positivos de las actividades extraescolares


Las actividades extraescolares fomentan numerosas facetas en el desarrollo de los niños. Por un lado, les sirve para relacionarse con más niños. Además, en muchas ocasiones, las actividades extraescolares están relacionadas con ensayos y entrenamientos. Esto supone una manera muy efectiva de introducir la capacidad de esfuerzo en los más pequeños. Por otro lado, se introducen también en las competiciones. Esto se traduce en compañerismo y capacidad de superación.


Por último, las actividades extraescolares suponen un elemento fundamental para la conciliación familiar. Muchos padres recurren a las actividades extraescolares para poder conciliar mejor trabajo y familia. Las horas en que los niños están en sus clases extraescolares son una prolongación del horario lectivo, por lo que los padres pueden alargar en estos casos sus jornadas laborales.


Noticias relacionadas

Consulta el calendario escolar 201/2016

Actividades extraescolares según la edad

Actividades extraescolares para niños hiperactivos

Las ventajas de las extraescolares

Extraescolares ¿Cómo elegir la mejor opción?

¿CUANDO ES NECESARIO UN REFUERZO ESCOLAR CON CLASES PARTICULARES?


Las clases particulares suelen plantearse como un problema para muchos padres. 

Hay niños que necesitan ayuda para potenciar sus conocimientos sobre algunas materias. En estos casos, es importante coordinar este diagnóstico con los tutores de los menores en el colegio ya que ellos podrán orientar a los padres en cuanto a los aspectos en los que flaquean sus hijos y con los que necesitan ayuda.

El momento en que llegan las notas a casa suele ser uno de los más habituales para activar la necesidad de las clases particulares. Al ver los suspensos, muchos padres empiezan a plantearse esta posibilidad. En muchas ocasiones, no es necesario llegar al suspenso ya que un buen diagnóstico temprano podrá ayudar al niño a mejorar en esa materia que se le haya atascado.




Elección correcta de las clases particulares

Una vez que se haya llevado a cabo el diagnóstico correcto sobre las necesidades del niño en cuanto a clases particulares, los padres deberán buscar el lugar adecuado para que el niño reciba este refuerzo. Los padres pueden optar por un profesor particular que acuda a casa a ayudar al niño o por un centro especializado, en el que el niño recibirá las clases particulares en grupo. Se puede optar por una u otra opción y si cualquiera de ellas no funciona, se puede recurrir a la otra. Cada niño presenta unas necesidades especiales y puede adaptarse mejor o peor a determinadas situaciones.



Por otro lado, hay que evitar que el niño vea las clases particulares como un castigo. Las clases particulares son un refuerzo para ayudar al niño a mejorar en sus capacidades de aprendizaje. Por eso, los padres tendrán la tarea de motivar al niño y presentarle este refuerzo como una actividad positiva que les va a ayudar a avanzar en sus estudios.




Por último, no hay que atosigar al niño con una sobrecarga de clases particulares. El niño no debe verse sobrepasado con una sobrecarga de tareas a las que no puede hacer frente. Tras las horas lectivas en la escuela hay que compensar esta carga de estudio con actividades lúdicas y de ocio en las que el niño pueda distraerse. La actividad física es fundamental para el desarrollo del niño y, además, puede ayudarle a concentrarse mejor y ser más eficiente a la hora de sentarse ante los libros.

COMO COMBATIR EL SOBREPESO DE LOS NIÑOS

Un desayuno equilibrado y dormir las horas necesarias, principales consejos para combatir la obesidad infantil.

Desayunar todos los días correctamente y dormir las horas necesarias son claves en el control del sobrepeso y la obesidad infantil, cuyas cifras en España preocupan a los expertos ya que una u otra afectan ya al 44,5 por ciento de los niños de 6 a 9 años.

Así lo han recordado desde la Agencia Española de Consumo, Seguridad Alimentaria y Nutrición (AECOSAN) y la Federación Española de Sociedades de Nutrición, Alimentación y Dietética (FESNAD) durante la presentación de la XIII edición del Día Nacional de la Nutrición, bajo el lema 'Comer sano es divertido, la obesidad infantil no'.


Según los datos del estudio 'Aladino' realizado por el Ministerio de Sanidad hace unos años, únicamente el 3,8 por ciento de los niños realiza un desayuno completo y precisamente el mayor porcentaje obesidad está entre los que no desayunaban o lo hacían menos de 3 veces a la semana.
"Ir al colegio sin desayunar es un error dietético clave", ha defendido Juan José Díaz, vocal de la Sociedad Española de Gastroenterología, Hepatología y Nutrición Pediátrica (SEGHNP).

Los expertos consideran que el desayuno de los niños debe incluir un lácteo, un cereal y una fruta o zumo natural. Sin embargo, actualmente se estima que un 21,2 por ciento de los niños toma sólo leche o un producto lácteo y solo el 8,8 por ciento incluye fruta o zumo natural.

Asimismo, también se observa una asociación entre el sobrepeso y la comida central del día, ya que los niños con obesidad realizaban preferentemente esta comida en su casa (60,8%) y no en el colegio.

Por ello, es recomendable consumir tres piezas de fruta al día, incluir verduras en comida y cena, tomar legumbres 2-3 veces a la semana, comer cereales y pescado azul y blanco. Y al mismo tiempo, evitar el abuso de dulces, aperitivos de bolsa, galletas, pasteles y bollería industrial, algo que más del 70 por ciento de los niños consume entre una y tres veces por semana.

El estudio también reveló como las horas de sueño influyen en el peso de los menores, ya que los niños con exceso de peso dedican significativamente menos horas a dormir, tanto los días laborables como los fines de semana. En concreto, entre los niños que duermen menos de 8 horas diarias el 60 por ciento tenía sobrepeso u obesidad. Las recomendaciones de los expertos es que duerman entre 6 y 8 horas.

Actividad física y estilo de vida

Las actividades de ocio sedentario influyen en el crecimiento del sobrepeso u obesidad, que a su vez se asocia a un peor rendimiento escolar y una baja autoestima, ha añadido Teresa Robledo, de la AECOSAN.

El estudio reveló que en distancias inferiores a 2 kilómetros entre el colegio y el hogar aproximadamente la mitad de los niños realizan el trayecto caminado (un 49,3% a la ida y un 52,9% a la vuelta) y en caso de superar esa distancia ya más del 90 por ciento va en coche o transporte público.

Además, hay un mayor porcentaje de niños que dedica más tiempo a actividades de ocio sedentarias entre los que tienen exceso de peso. En concreto, hay más niños con sobrepeso u obesidad que dedican una hora o más al día a jugar con el ordenador o con una consola (16,5%, frente al 12,3% del grupo normopeso), y también más niños con exceso de peso que dedican más de dos horas a ver al día la televisión (30,6%).

El estudio mostró también como entre los familiares de los niños obesos había más diagnósticos de diabetes, hipertensión arterial e hipercolesterolemia en el último año en comparación con los niños con normopeso o sobrepeso.

También se observa que el hecho de que los padres no fueran fumadores se vincula con un mejor peso de los hijos, mientras que hay un mayor porcentaje de niños obesos (19,5%) en las familias en las que ambos padres fumaban.

COMO PODEMOS MEJORAR LA AUTOESTIMA DE NUESTROS HIJOS

Un niño con una baja autoestima suele retraerse y poner excusas para no realizar sus deberes y tareas.

Muchos padres se preocupan por educar bien a sus hijos y en aplicar el mejor enfoque para ello. Existen ya estudios en psicología que muestran las mejores técnicas a utilizar y la experiencia atesorada en una práctica clínica diaria con padres y niños dirigida a conseguir una mejor relación y un mejor clima sin el tan temido desgaste emocional de la confrontación entre padres e hijos.
Baja autoestima en niños
Etimológicamente la autoestima se refiere a cuánto nos queremos a nosotros mismos y hay que diferenciarla del autoconcepto, que es la imagen que tenemos de nosotros mismos.
Según explica la psicóloga infantil Silvia Álava, la autoestima se basaría en lo positivo que la persona ve en sí misma y en la seguridad personal que existe en que aquella tarea a emprender se va a realizar con éxito. La autoestima influirá en cómo el niño se relacione con el ambiente y con los otros niños.

Lenguaje interior
Hasta los 4 años aproximadamente (estos límites difieren entre los niños) el niño todavía no ha desarrollado el lenguaje interior, por lo que su representación de sí mismo se basa en la información del entorno, principalmente en los mensajes que recibe de sus padres y con estos ´construye´ su autoestima.
Por ello es muy importante controlar lo que le decimos y no poner etiquetas como ´malo´, ´vago´ o ´torpe´, es mejor hablar de actuaciones en concreto que no están bien y no atribuir estos adjetivos globales al niño.
A partir de los 6 años de edad el niño ya va generando una imagen propia de sí mismo y aunque ya existe el lenguaje interior no todo está perdido siempre se puede hacer mucho por mejorar, porque aún influye lo exterior y el niño sigue siendo receptivo a los mensajes que recibe de los padres.
"Cuando un niño repite demasiado frases como ´no puedo´ o ´no sé´ y busca continuamente la ayuda de sus padres hay que empezar a pensar que su autoestima puede ser frágil, pero hay que distinguir entre la petición de ayuda para no tener que realizar una tarea a la que indica inseguridad", señala la psicóloga.
Un niño con una baja autoestima suele retraerse y poner excusas para no realizar sus deberes y tareas porque subyace la creencia de que no será capaz de realizarlas con éxito.
"Es importante dejar que resuelva por sí solo las situaciones y que se dé cuenta de que es capaz de conseguirlo pero estos retos deben ser apropiados para su edad en un primer momento pidámosle cosas que sabemos que podrá asumir con éxito y cuando se frustren por emprender retos que requieren tener más edad también hacérselo saber", aclara la psicóloga.
Reforzar la autoestima del niño
La psicóloga apunta a Infosalus algunas herramientas que pueden ayudar a los padres a reforzar la autoestima en sus hijos:
- Cuidar el lenguaje y no etiquetar: los mensajes verbales son clave para la construcción de la autoestima de los niños, las etiquetas refuerzan conductas no deseadas y limitan el desarrollo de su personalidad.
Refuerzo de los padres: hay que reconocer las virtudes de cada niño y hacérselas saber en el momento con elogios, ya sea por acabar pronto los deberes, ayudar a un hermano o a un amigo en una actividad o ser cariñoso. Se refuerza la conducta y la autoestima.
- Trabajar el auto-refuerzo: pedir al niño que reflexione sobre aquello que ha hecho bien en una tarea, actividad o cuáles son sus habilidades y que lo exprese verbalmente. Ayudamos así al niño a identificar sus fortalezas y este refuerzo de la autoestima ya no tiene que proceder de otra persona sino que parte del propio menor.


Escribir un diario de acciones positivas y listado de puntos fuertes: al escribir estas fortalezas y aquello que el niño hace bien se contribuye a que sea el pequeño el que atribuya valor a lo que hace.

Felicitaciones de otros familiares: se puede contar con la ayuda de algún familiar con el que el niño tenga más apego y que a través por ejemplo de una llamada telefónica hable con el menor para felicitarle por algún logro. También es bueno comentar con los familiares con el niño presente aquellas buenas acciones o logros del niño.

Evitar la sobreprotección: si resolvemos tareas que el niño ya es capaz de realizar por sí mismo recibe el mensaje de que en realidad no es capaz de hacerlas por sí solo. ´Tú no puedes solo´ o ´Tú no vales´ podrían ser mensajes subliminales que el niño asume de esta sobreprotección. Esto impide que desarrolle a lo largo del crecimiento las estrategias y los recursos que necesita para relacionarse con los demás y con el mundo que le rodea. "Debemos también dejar que emprenda aquellos retos para los que ya está preparado y puede conseguir con éxito", recalca Álava.

¿TIENE MI HIJO UN PROBLEMA? (HIPERACTIVO, IMPULSIVO, DISTRAIDO)

El diagnóstico de trastornos psicológicos en población infantil ha aumentado dramáticamente en los últimos años. En países como EEUU, las cifras hablan de que un 11% de niños en edad escolar está diagnosticado de algún problema, principalmente de TDAH (Trastorno por Déficit de Atención con Hiperactividad).  Son muchos los factores que pueden explicar este “boom”, uno de ellos es la mejora de los instrumentos de evaluación psicológica (cuestionarios, entrevistas, pruebas biológicas y médicas, evaluaciones fisiológicas, etc.) que son capaces de hallar problemas que antes permanecían ocultos. Por otra parte, la presión de las grandes farmacéuticas y el cambio de las estructuras familiares en la sociedad actual pueden ser los culpables del sobrediagnóstico de estos trastornos que, en la mayoría de los casos, acaban siendo medicados.
El TDAH es quizás el caso más representativo de este fenómeno del sobrediagnóstico. Los últimos estudios sitúan la prevalencia en España alrededor del 6-8% de la población escolar. Este problema, caracterizado por problemas de atención y una pobre capacidad de autocontrol suele ser tratado con medicación (normalmente Metilfenidato, un derivado de la anfetamina) desde las unidades de psicología infantil de los centros de salud, las llamadas USMI. Esto suele provocar una grave distorsión en los padres, que se encuentran de repente no solo con un diagnóstico psicológico/psiquiátrico sino también con una prescripción de tratamiento farmacológico que, en ocasiones, se alarga durante toda la niñez.
La diferencia entre un comportamiento normal y un comportamiento problemático es a veces muy sutil. Por tanto, ante un conjunto de conductas, es una decisión subjetiva del profesional la que determina si es un síntoma de un trastorno psicológico o no, ya que no existen pruebas médicas que permitan diagnosticarlo. De hecho, algunos de los indicadores que se utilizan para evaluar la presencia del TDAH son no prestar atención a los detalles, dificultad para mantener la atención, pérdida frecuente de cosas necesarias, ser olvidadizo, hablar excesivamente, interrumpir o tener dificultades para guardar el turno. Todos ellos comportamientos muy frecuentes en niños y que complica todavía más el proceso diagnóstico.
Que un niño sea inatento, movido e impulsivo no es sinónimo de un trastorno. Todos estos comportamientos no son necesariamente producto de un incorrecto desarrollo de ciertas zonas cerebrales, como sería el caso del TDAH, sino que pueden ser explicados por otras causas. El psicólogo Mateu Servera advierte que el modelo de sociedad actual puede ser uno de los factores generadores de este tipo de comportamientos, lo que él llama“infointoxicación”. Los videojuegos, la televisión, internet, las nuevas tecnologías, etc. son elementos que “no favorecen en el niño el desarrollo de la atención sostenida, la cultura del esfuerzo, la demora en la recompensa o el autocontrol”. A esto se añade una mayor dificultad por parte de los padres de establecer normas y límites debido a la inversión de tiempo que requieren, elemento cada vez más escaso hoy en día.
El aumento alarmante del diagnóstico del TDAH ha dado lugar a una polarización de opiniones: de un lado, los defensores del TDAH como un trastorno de manera sólida y los negacionistas, con Marino Pérez como representante más destacado, que hablan de un “trastorno inventado”. En mi opinión, parafraseando a Aristóteles, la virtud está en el término medio, es decir, que se estén diagnosticando más niños de la cuenta no implica que el TDAH no exista como tal, aunque todavía debemos construir instrumentos más fiables para evaluar este problema. Pero sobre todo lo que falta es cambiar el enfoque, y probar alternativas psicoterapéuticas antes de recurrir a la medicación. Probablemente muchos niños son “TDAH reactivos”, es decir, su problema viene explicado por la interacción familiar, los estilos educativos recibidos, etc. Intervenir en el ámbito familiar no solo va a permitir que el problema evolucione favorablemente a largo plazo, también aportará tranquilidad a los padres al saber que lo que su hijo muestra no es necesariamente un trastorno.

LOS NIÑOS,LOS MÓVILES, LAS TABLETS Y LA VISTA (Menuda mezcla)


¿CREEIS QUE NUESTROS HIJOS SE VOLVERÁN MAS MIOPES POR LA UTILIZACIÓN DE ESTOS DISPOSITIVOS?

Con frecuencia los padres en la consulta de oftalmología pediátrica y estrabismo me preguntan. ¿Es malo que mi hijo utilice el móvil o la tableta para jugar? Esta pregunta tan sencilla no es fácil de responder.

Por un lado el teléfono móvil o tableta no es malo en el sentido de que no le va crear un problema añadido de visión o le va a dejar ciego. Sí es cierto que los móviles o tabletas como cualquier dispositivo que nos obligue a prestar una excesiva atención, nos condiciona una disminución inconsciente e involuntaria de la frecuencia de parpadeo, lo cual hace que los ojos no tengan la suficiente hidratación en su superficie por la distribución de la lágrima, con la consiguienteirritación, enrojecimiento y ardor que obliga a utilizar con frecuencia lágrimas artificiales o a descansar del manejo de estos dispositivos.
Así mismo en ocasiones el exceso mantenido de convergencia de los ojos fijando en estos dispositivos a distancias muy cercanas puede ocasionar lo que llamamos espasmos de acomodación, o falsas miopías que se refuerzan por el empleo de estos dispositivos, pero son casos no frecuentes.

Por el empleo de estos dispositivos no vamos a hacer de forma general que un niño se haga más o menos miope o cambie su hipermetropía, por ejemplo, si bien dicho esfuerzo si puede ocasionar cuando el tiempo es excesivo, dolores de cabeza. Pero la pregunta como decíamos va más allá y lo que realmente debiéramos preguntarnos es si un niño necesita el empleo de un móvil o una tablet para divertirse. Bajo mi punto de vista como especialista en oftalmología pediátrica y estrabismos que lleva 25 años tratando a estos niños creo que lo que un niño necesita es expresar su creatividad y espontaneidad sin necesidad de utilizar un teléfono o una tablet.

Creo que es necesario que aprenda a interrelacionarse con otros niños y con su entorno sin depender de estos artilugios. Creo que lo que necesita es realizar una actividad deportiva que evite el sedentarismo y favorezca el desarrollo de una generación con problemas de obesidad. Un niño debe relacionarse con sus compañeros sin estar necesariamente conectados por un móvil. Los niños necesitan verse, dialogar, discutir, reír y llorar juntos, que sus emociones no vengan ligadas a los marcianos que han eliminado en un triste videojuego.
Los niños necesitan tener una socialización entre ellos, pues a este paso hasta los nombres cambiarán y pasaremos de celebrar el cumpleaños con Jorge, Luis o Carlos a hacerlos con @hotmail.com o @yahoo.com en una triste pantalla de televisión. Me gusta ver jugar a los niños en los parques, me gusta ver como comparten risas y llantos, pero eso obliga a los padres a un mayor control, hay que estar pendientes de las necesidades de nuestros hijos a lo largo de su desarrollo.

El móvil o la tablet no pueden sustituir nunca el cariño que dan unos padres, aunque en ocasiones sirvan para tener al niño en silencio y sin molestar, pero realmente un niño no debe estar callado, es su obligación reír, jugar y saltar. Los niños no son televisores a los que se apaga el volumen y los móviles o las tabletas no pueden emplearse como dispositivos para apagar el volumen de nuestros hijos.

Los dispositivos móviles son el futuro y todos dependemos de ellos para nuestro trabajo y vida diaria, pero no hagamos que esa vida dependa de estos aparatos y mucho menos incentivemos esa necesidad en nuestros hijos. Los móviles o tabletas no son perjudiciales, pero no son desde luego necesarios para un niño, ya tendrá tiempo de vivir atado a ellos, dejémosles entonces ahora la libertad suficiente para que tengan una infancia feliz y saludable. Es la humilde opinión de un especialista en oftalmología pediátrica y estrabismos.

CONSEJOS DE COMO DAR EL PECHO A NUESTRO BEBÉ

COMO DAR EL PECHO A NUESTRO BEBÉ
La alimentación ideal para los lactantes es la leche materna.Sea cual sea la postura que elijas para dar de mamar, tu bebé tiene que estar en contacto con tu cuerpo con la cabeza mirando de frente al pecho y la nariz a la altura del pezón.
 Sobre todo, tienes que cuidar que no gire ni flexione el cuello. 

Posiciones, trucos y guías:
Partiendo de esta postura, acerca su cuerpo a tu pecho y rózale el labio superior con el pezón hasta que abra bien la boca. Con la mano libre, sujeta por debajo el pecho y oriéntale con el pezón apuntando hacia la parte superior de su boca. Cuanto más pecho le entre, mejor.

Como guía, fíjate que: 
 
·       Se ve menos areola por debajo que por encima.
·       Tiene la boca abierta con el labio inferior hacia fuera bastante por debajo del pezón.
·       Su barbilla y su nariz tocan el pecho.
·       Su lengua y sus encías no están friccionando el pezón.
·       Se mueven las mandíbulas y no se le hunden las mejillas.
·       Hace un sonido al tragar.



Además, no pongas los dedos en forma de tijera ya que así impides que el pezón entre bien en la boca y bloqueas el flujo de leche. Tampoco es bueno que le acaricies mientras mama ya que puedes distraerle.


Si tienes los pezones planos o invertidos, no te preocupes. La mayoría de las veces se corrige al dar a luz y, si no, puedes utilizar modernas pezoneras de silicona, muy finas, que no disminuirán la sensibilidad. Además, piensa que la leche está en el pecho, no en el pezón. En cualquier caso, si tienes cualquier duda, te recomendamos que consultes a tu profesional sanitario.

Si eres mamá lactante y tu bebé tiene menos de 6 meses entra en la sección de Monitoriza y te ayudaremos a mejorar tu dieta durante esta etapa.

COMO PUEDES DETECTAR SI EN EL COLEGIO TU HIJO SUFRE ACOSO

CUALQUIER NIÑO, PUEDE SUFRIR ACOSO ESCOLAR Y PUEDE SER QUE POR RAZONES QUE DESCONOCEMOS NO NOS LO QUIERA CONTAR. TENEMOS QUE ESTAR MUY ATENTOS A SUS CAMBIOS DE COMPORTAMIENTO.

El acoso escolar, conocido también como bullying, es cualquier forma de maltrato psicológico, verbal o físico producido entre escolares de forma frecuente durante un tiempo determinado.


Entre las formas en las que puede presentarse el acoso escolar, distinguimos cinto tipos:

Agresión verbal: Este tipo de maltrato se presenta en forma de agresión verbal, y en él los insultos y descalificativos aíslan y desprestigian a la víctima provocando en ella una baja autoestima.

Agresión social: Consiste en marginar a la víctima dentro del colectivo donde se mueve. Se trata de un tipo de acoso difícil de detectar, ya que en este tipo de maltrato las víctimas no suelen comentarlo con ningún adulto.



Agresión psicológica: En este tipo de agresión la víctima es objeto de burlas y humillaciones provocando inseguridades y miedos en el menor.



Agresión física directa: Esta agresión se presenta en forma de golpes, empujones, collejas, o agresiones físicas colectivas a una víctima. A diferencia de la agresión social, este tipo de maltrato es más fácil de detectar por las consecuencias físicas provocadas en la víctima.


Agresión indirecta: En esta ocasión, se roban objetos a la víctima, material escolar, rompen su mochila, se lo esconden?


Sin embargo saber si nuestro hijo está sufriendo acoso escolar no es tarea sencilla. Existen casos en los que los hijos deciden confiar en sus progenitores para contarles lo que sucede, en otros, en cambio, no lo hacen y saber que nuestro hijo está siendo víctima de bullying resulta una tarea más que compleja. En las ocasiones en las que se tenga certeza de que un menor está siendo victima de un posible caso de acoso escolar y está lo tenga en silencio, observar los cambios de comportamiento y conductas ayudará a los padres a conocer lo que está ocurriendo a su hijo.